sábado, 10 de noviembre de 2012

La Guerra de los Cementerios, atención 2°B

Texto un poco largo pero que aporta buenos detalles del episodio que enfrentó a los políticos de 1880-90.

Para las alumnas de Segundo Medio B.
Lean el texto y posteen a continuación opinando respecto a la Guerra de los Cementerios, ¿quién tenía la razón y por qué?
Tu posteo te dará 2 décimas para la última prueba del año.

"A principios de agosto de 1877 se inició en el Congreso la discusión del proyecto de secularización de los cementerios. Como apunta Sol Serrano, era difícil defender a los muchos católicos que habían sido “enterrados en cementerios benditos con la confianza de que allí esperarían la resurrección de la carne”. De un día para otro el espacio sagrado en que descansaban iba a convertirse en profano. Los muertos no tenían derechos civiles, pero los obispos argumentaron que sus deudos sí los tenían. Los liberales, entre tanto, alegaban que el Estado debía garantizar la libertad de culto en establecimientos civiles, como eran los cementerios.

El político liberal Isidoro Errázuriz calificó de “resurrección anticipada de los muertos” la amenaza que hicieron los católicos de sacar a sus muertos de los cementerios públicos. Luego preguntó si en caso de cumplirse ésta “emigrarían también los pobres” que se encontraban “revueltos en la fosa común” o si este movimiento afectaría sólo al “cementerio de la aristocracia privilegiada del derecho canónico”.

El proyecto se aprobó en la cámara de diputados y pasó al Senado. Pero entonces se produjo la muerte del arzobispo Rafael Valentín Valdivieso y la posterior pugna entre el gobierno y la Iglesia por su sucesión. A esto se sumó la guerra del Pacífico, que abrió una tregua, la que hizo que el proyecto quedara pendiente.

La discusión se reabrió en 1882 para culminar en 1883 en medio de lo que el historiador Marco Antonio León llama “la guerra de los decretos”.

En sesión ordinaria de la Cámara, el diputado radical Enrique Mac - Iver señalaba: “La idea de secularizar nuestras instituciones, de introducir lo que podría llamarse el laicismo en nuestras instituciones civiles, políticas y sociales (…) Es una idea general, una aspiración que tiene profundas raíces en el país y hasta es una necesidad”.

Después de muchas discusiones el referido proyecto se convirtió en ley del 2 de agosto de 1883. Ésta quedó reducida a un artículo único que decía: “En los cementerios sujetos a la administración del Estado o las municipalidades, no podrá impedirse, por ningún motivo, la inhumación de los cadáveres de las personas que hayan adquirido o adquieran sepulturas particulares o de familia, ni la inhumación de los pobres de solemnidad”. Se consagraba, así, legalmente la “promiscuidad de sepulturas” que tanto había resistido la Iglesia.

Como lo hace notar Encina, esta ley llamada de inhumación de cadáveres, “no introducía en el orden de cosas vigente otro cambio que la supresión, en los cementerios fiscales y municipales, de la verja que separaba el terreno destinado a los católicos del destinado a los disidentes”. Pero la resistencia a la ley de cementerios se exacerbó porque después de ésta se veían venir las de matrimonio y de registro civil.

Así, la respuesta del combativo Vicario Joaquín Larraín Gandarillas, quien entonces estaba a la cabeza de la Iglesia chilena, fue contundente. La arquidiócesis emitió un decreto, el 6 de agosto de 1883, en el que execraba los cementerios administrados por el Estado o las municipalidades. Esto significaba la prohibición de los servicios religiosos en ellos. Las capillas que hubiere en estos cementerios pasaban a ser lugares profanos y los prelados debían abstenerse de dar el pase a entierros en lugares no sagrados.


La guerra estaba declarada y el gobierno respondió con otro decreto, de 11 de agosto, que prohibía los entierros en los cementerios particulares que se habían construido con la autorización que otorgaba el decreto de 1871, al que ya hicimos referencia. Esta medida afectaba principalmente al Cementerio Católico de Santiago.

Encina describe algunos de los expedientes a que recurrió entonces la población católica: “Secretamente se trasladaba el cadáver a una iglesia y se le sepultaba en ella, con el auxilio del párroco o de la orden de que dependía, mientras el ataúd que se confiaba al cementerio execrado sólo contenía piedras o trozos de madera que simulaban el peso del cadáver.”

Sol Serrano refiere que Francisco Javier Tocornal, el médico que había sido autorizado para examinar los cuerpos carbonizados, luego del incendio de la Iglesia de la Compañía en 1863, murió en su domicilio en los tiempos de la ley de cementerios. Como era católico, tuvo que ser llevado en coche a un templo donde se le enterró clandestinamente. Su cadáver viajó sentado y vestido con su levita y sombrero, como un pasajero, para despistar a la policía.

Algunos párrocos se negaron a entregar los cementerios parroquiales por lo que tropas del ejército o de la policía debieron romper los candados y apostar guardias en el lugar.

En verdad desde antes de que se dictara la ley del 2 de agosto y en previsión de lo que se veía venir, las familias católicas habían iniciado las exhumaciones de sus deudos del Cementerio General, para trasladarlos a las iglesias. Tanto así que el gobierno había dictado ya en julio de ese año un decreto que prohibía toda exhumación en este campo santo.

La llegada de un nuevo arzobispo, Mariano Casanova, crearía, años más tarde, un ambiente propicio para alcanzar la concordia . En 1890 Casanova consiguió que el gobierno reconociera los cementerios parroquiales, en tanto la Iglesia permitió el ejercicio del culto católico en las capillas de los cementerios administrados por el Estado y los municipios. Permitió también enterrar en ellos a los difuntos católicos bendiciendo la fosa en cada caso. Ese mismo año volvió a abrirse el Cementerio Católico. La guerra de los cementerios estaba terminando mientras se preparaba otra, mucho más cruenta, en la que los antiguos contendores, conservadores y liberales, se unirían para derrocar al presidente José Manuel Balmaceda.

19 comentarios:

  1. Yo creo que los liberales tenían la razón porque la iglesia católica de alguna forma monopolizaba la institución de los cementerios, considerando a los fallecidos en otra fe como profanos.
    Al pasar la administración de los cementerios al Estado (municipalidades) la iglesia dejaba de lucrar por este servicio para lo que influenciaban a sus feligreses de que los cementerios ya no serian lugares sagrados que garantizaban la resurrección de sus muertos sino que lugares profanos (no santos).

    Carolina Leiva.

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  2. Yo creo que en esta ocasión Los liberales junto al gobierno tienen la razón ya que la Iglesia Católica lucraba con esta necesidad religiosa y deshumanizaba a los de bajos recursos y bajo estatus social. El gobierno pretendía una "igualdad" en este derecho. A lo cual la iglesia no acepto de la mejor manera, si se puede decir así, y decretó que los cementerios estatales eran profanos y al gobierno a prohibir el entierro en cementerios particulares; sometiendo así a los Feligreses a enterrar a sus familiares fallecidos de manera clandestina.
    PDT:Que bueno que las cosas ya no son así.

    Laura Olguin

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  3. A mi parecer ambos casos tienen la razón: La Iglesia Católica en el sentido de que los cuerpos de cada uno de los difuntos se merecía estar en un lugar tranquilo y a la ves con la bendición de Dios pero los liberales en cierta manera también tenían la razón en que la iglesia estaba haciendo de los muertos un negocio con el cual dejaban de lado todo lo que dictaminaban en sus leyes religiosas ademas que los Católicos creían ser de los mas santo como es el dicho pero sus errores llegaron a tal limite de cometer delitos como lo son los entierros clandestinos así que en este caso me pondría como neutra por el actuar de cada uno de los protagonistas de esta historia

    Génesis Barra

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  4. yo creo que los que tienen la razón son los liberales ya que estos decían que el estado debe garantizar la libertad de culto en establecimientos civiles lo que para mi es correcto, ya que la iglesia católica solo quería seguir adueñándose de los cementerios, amenazando de sacar a los muertos para sepultarlos en las iglesias.

    Yamilet Sepúlveda

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  5. En mi opinión, el gobierno tiene la razón(aunque no en su totalidad), con respecto a la Guerra de los Cementerios, ya que éste actuó en respuesta a las circunstancias que acontecían (las polémicas por enterrar pecadores en tierra bendita). En cambio, la Iglesia Católica reaccionó de una manera, a mi parecer, irracional ya que levantó todas las bendiciones de los cementerios, sin razón aparente, perjudicando en cierto modo, a los fieles que no tienen nada que ver en ésto.
    Sin embargo, con los decretos posteriores, ninguno de los dos tenía la intención de terminar el conflicto de la mejor manera, poniendo en aprietos a los ciudadanos, por eso digo que ninguno tendría toda la razón.

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  6. creo que los liberales tienen todo mi consentimiento de tener la razón ya que todos tienen que estar enterrados en cementerios sin importar las clases sociales o "pecados" que los difuntos tengan. el reaccionar de la iglesia católica da mucho que decir al tomar la desiciòn de tener un entierro ilegal en sus iglesias y levantar todas las bendiciones de los cementerios.

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  7. Yo creo que que l gobierno tiene la razón al no diferenciar a las personas por religión o situaciones de pecado o socialmente.Pienso que la Iglesia se preocupa solo de algunos, excluyendo por motivos para mí poco válidos.

    Franchesca Villalobos

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  8. Yo creo que el gobierno tiene la razón ya que su actuar es parejo para todos los muertos, sin descriminar a la clase social a la que pertnecen o si son pecadores, para poder enterrarlos en el cementerio como todos.En cuanto a la iglesia la he encontrado injusta en su actuar, ya que a amensado en levantar las bendiciones de los cementerios y cambiar a todos sus difuntos y enterrarlos en las iglesias si algún pecador se entierra ahí, dando a conocer su indiferencia.

    Marisel Aguilera

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  9. Creo que el gobierno está en la razón al no "discriminar" a la gente por su religión, entre algunas cosas, ya que al morir un ser querido obviamente se quiere una sepultura digna para esa persona, y no el tener que estar luchando por ello ya que no son católicos o ha cometido pecados, etc. La iglesia es demasiado injusta (y para mi, sigue siéndolo hasta ahora pero en otros aspectos), se preocupa sólo de "su gente", siendo que independiente de varios factores que ellos nombran, todos somos hijos de Dios.

    -Valentina Jara.

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  10. creo que es importante garantizar la libertad de religión de la población y que todos tengan derecho a dar sepultura a sus seres queridos, por otra parte la postura de la iglesia en ese tiempo se esperaba, ya que tenían un pensamiento muy radical al respecto de los valores y normas eclesiásticas. Este decreto además llevó a que a escondidas se realizaran entierros en ellas lo cual a los ojos del gobierno empeoraba la relación con la población católica y sus futuras negociaciones en otros ámbitos sociales.

    Javiera Gaete

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  11. En mi opinion los liberales tienen la razón ya que quieren la igualdad entre los muertos, para su sepultura, apesar que sean pecadores o no creedores de la religión. En cuanto a la iglesia hacia indiferente a los muertos de bajo nivel social , no creyentes y pecadores, esta hacia amenaza hacia los liberales disiendo que ivan a sacar la bendición de los cementerio y tambien sacando a los muerto católicos de ahí enterrandolos afuera de la iglesia.

    Jimena Berrios

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  13. Por mi parte, estoy de acuerdo con los liberales ya que todos somos seres humanos,no debiera existir ninguna discriminacion.
    Ante el nivel social o si eres o no pecador sobre todo en estas situaciones donde ya vas a descansar en paz junto al señor .todos somos iguales(hijos).Dios dijo una vez quien tire la primera piedra aquel, que no sea pecador.
    Por eso no conparto la opinion de los catolicos porque al final ellos igual terminaron actuando mal.

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  14. Yo estoy de acuerdo con los liberales porque ellos buscaban la igualdad sin importar a que religión pertenecían, ni que tan pecadores eran, ni a la clase social a la que pertenecían. La iglesia, creo yo, sintiéndose atacada responde con decisiones no apropiadas que claramente no llevan a una solución del conflicto.

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  15. Estoy de acuerdo con los liberales porque quieren hacer notar la igualdad, pero no significa que tengan toda la razón, ya que las personas tienen derecho de vivir en paz y tranquilidad y que sus familiares quieran que esté en un lugar bendito como se puede decir y en eso estoy de acuerdo con la iglesia pero en que lucre con la religión, por decirlo así, no estoy de acuerdo porque aquellas personas que no tienen el dinero suficiente para enterrar a su familiar en un lugar bendito.
    Atte: Marion Díaz

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  16. Yo creo que los liberales ya que reclamaban algo justo a la cual yo estoy de acuerdo, porque ellos buscaban una igualdad entre las personas que fallecían ya que creo que los obispos estaban en una posición muy incorrecta al decir que sus deudos tenían derechos civiles y que los demás no, ya que considero que cada persona tiene derecho a descansar tranquilos y sin importar la clase social o cuantos pecados aya cometido en vida !!

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  17. Bueno yo estoy de acuerdo con los liberales ya que luchaban por la igualdad,es mejor decir por una religión laica, donde nadie a la hora de morir fuera señalado como un profano, ya que ellos creían y yo también que la iglesia estaba en una mala parada que era lucrar, ya que para la gente era muy importante que las personas estuvieran en un lugar bendecido por los obispos, en cambio el estado se preocupa por todas esas personas de clase baja y de la que es de otra religión, mezclando a todos sin diferencia alguna (:

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  18. Yo creo que tenían la razón los liberales ya que querían la igualdad, sin importar a la clase social a la cual pertenencia o su religión además creo que cada persona tiene derecho a vivir tranquilamente y morir en paz.Opino que la iglesia solo tenia un propósito sepultar a las personas en la iglesia y apoderarse de los cementerios.

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  19. Mi opinión es que los liberales tiene la razón, ya que la iglesia católica monopoliza la institución de los cementerios, debido a que la iglesia lucra con la necesidad religiosa y los liberales querían que esto cambiara, ya sea para todas las clases sociales u otras religiones, a lo cual la iglesia catolica se oponía rotundamente y los obligo de cierta forma a enterrar a los difuntos clandestinamente.

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