domingo, 22 de abril de 2012

¿Calentamiento Global?

¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON EL CLIMA? De lo que se sabe, de lo que se cree y de lo que puede pasar con el clima en nuestra zona y el mundo.
Cordillera de El Melón desde El Garretón. Zoom a 10x. Foto del autor A.Fernández El año 2007 nos sorprendió con el invierno más frío desde 1967. Por entonces, aparte del conocido problema de las heladas matinales, vimos nieve en sectores muy poco usuales, a baja altura y muy cerca de la costa. Las nevadas se hicieron sentir a niveles tan bajos como 500 metros, afectando incluso al cerro de La Calera. Lo sorprendente del caso es que los inviernos fríos han seguido repitiéndose, luego de la mano del fenómeno conocido como “La Niña”, que a las bajas temperaturas agrega la escasez de precipitaciones. Los 3,5° bajo cero que se dejaron sentir en Quillota hace algunas semanas no son sino la sucesión de un fenómeno que parece estar haciéndose más habitual cada año. Pero ¿realmente está haciendo más frío?, ¿qué está pasando con el tan anunciado “calentamiento global”? y ¿qué podemos esperar para los próximos años a la luz de lo que sabe respecto al comportamiento climático?. LO QUE SE SABE: El clima está en permanente cambio. Eso por lo menos si lo vemos a escala global y a largo plazo. A períodos muy cálidos como el jurásico, que convirtieron al planeta en el paraíso de los grandes reptiles, siguieron también otros en que la atmósfera se enfrió dramáticamente por miles de años. La última ocasión en que esto ocurrió fue durante el pleistoceno, etapa en la que por nuestros valles pastaban apaciblemente mastodontes y otros mamíferos hoy extintos. La prueba arqueológica de ello está en el sitio de Quereo en Los Vilos, IV región, lugar donde se han hallado restos de distintas especies propias de una era glacial. Pero los cambios del clima han ocurrido también en épocas más recientes. A través del estudio de los anillos de los árboles, de depósitos de carbono 14, de polen adherido al hielo de glaciares e incluso de registros historiográficos, es posible concluir que el clima del mundo ha experimentado importantes cambios en los últimos dos milenios. Se sabe, por ejemplo, que el Imperio Romano floreció en una época cálida (a lo menos más cálida que el presente); que luego las temperaturas bajaron para volver a subir en plena Edad Media. Este período, conocido como el calentamiento medieval u óptimo climático medieval, resulta muy interesante por cuanto coincidió con las exploraciones vikingas de Erik el rojo. Resulta sorprendente constatar que este explorador haya navegado desde la ya conocida Islandia (*) hasta descubrir Groenlandia y Vinlandia (Norteamérica). Curioso es que los vikingos hayan llamado “tierra verde” (Greenland=Groenlandia) a una tierra que hoy se ve más blanca que verde. Eso solo se explica porque entonces el clima era más cálido que hoy. (*) el nombre original no hace referencia a la condición de ‘isla’ sino al hielo: “iceland”. Una traducción correcta sería ‘hielandia’. También es conocida históricamente la llamada “Pequeña Edad del Hielo”. Entre 1550 y 1850 las temperaturas globales parecen haber descendido de manera importante. A lo menos el hemisferio norte experimentó un gran enfriamiento. Postales e imágenes de la época muestran un río Támesis (en Londres) congelado en invierno. Tal fenómeno no se ha vuelto producir desde entonces y contrasta fuertemente con la época romana en la que estos producían vino en las tierras británicas. En síntesis, no existe ningún motivo para extrañarse o alarmarse cuando se habla del cambio climático, eso es lo que ha ocurrido siempre. En todo lo que respecta a la naturaleza, lo que ocurrió antes, puede volver a ocurrir. LO QUE SE CREE El año 1987 marcó un punto de inflexión en lo que a estudio del clima se refiere. Fue desde entonces que parte de la comunidad internacional se puso en alerta frente a lo que parecía ser un rápido calentamiento del clima. Esto se debió a que en aquella época se hizo presente un “Fenómeno del Niño” especialmente fuerte, provocando alteraciones climáticas en todo el planeta. Sin ir mas lejos, fue en aquel año en que las abundantes lluvias y la consecuente crecida del río Aconcagua terminaron por derribar una sección del puente “19 de Junio” de La Calera. Desde entonces se han hecho numerosos estudios del clima, la ONU creó el IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) y Al Gore masificó la idea de un “calentamiento global” a través de su documental “Una Verdad Incómoda” (2006). También la prensa escrita y especialmente la televisión, han contribuido a extender una visión catastrofista con la idea fija de que las temperaturas suben, los hielos se derriten y los océanos elevan su nivel. Lo que Al Gore, el IPCC y mucha gente cree, es que el planeta ha entrado a una fase de calentamiento rápido provocado por las actividades humanas. Es lo que se conoce como “calentamiento antropogénico”. Este fenómeno sería consecuencia de un “Efecto Invernadero” provocado por el aumento de las emisiones de dióxido de carbono que se producen cada vez que respiramos o que quemamos algo. Recordemos que la combustión consume oxígeno y libera dióxido de carbono. Durante un tiempo, distintos estudios llegaron a hacer pronósticos respecto a cuánto subirían las temperaturas y los océanos en los próximos años. Hoy, sin embargo, la IPCC ya no se aventura tanto, sobre todo después que en 2009 en un episodio llamado “Climategate” se descubrió que un grupo de expertos climáticos se habían coludido para manipular información que ayudara a probar la teoría del calentamiento global provocado por el ser humano. OTRA VERSIÓN DEL PROBLEMA En la actualidad un creciente número de investigadores, trabajando a contracorriente del IPCC, están concluyendo que las alteraciones que viene experimentando el clima no son resultado de la actividad humana, sino del sol. Los teóricos del calentamiento antropogénico se afirman en el argumento que sostiene que la radiación solar es bastante estable y que a lo más experimenta variaciones de 0,1% a lo largo de los ciclos solares cortos (hace tiempo que se sabe que el sol tiene ciclos de actividad que duran 11 años, estos son los ciclos solares “cortos”). Sin embargo, existe otra versión del fenómeno. Todo viene desde Isaac Newton; si, aquel señor de la historia de la manzana y los estudios de la gravedad. En su libro “Principia” (1687) hace referencia a las oscilaciones que puede provocar dentro del sistema solar el efecto de la atracción gravitacional de los planetas respecto al sol. Desde entonces, una larga serie de físicos han contribuido a desarrollar lo que nosotros vamos a llamar “Teoría S.I.M.” (Solar Inertial Motion o movimiento inercial del sol). La teoría SIM sostiene que el sol se bambolea alrededor del centro de gravedad (baricentro) del sistema solar. Esta especie de balanceo se produce por la acción gravitacional de los planetas, especialmente los gigantes Saturno, Júpiter y Urano. Si tiene problemas para entender esto último, imagine a los planetas y el sol como imanes girando continuamente; sus ‘magnetismos’ (atracción gravitacional) interfieren unos con otros en la medida que se acercan o alejan entre si. Pero lo realmente interesante de la teoría SIM está en el hecho que esa especie de bamboleo del sol sigue una secuencia o patrón cíclico que se repite una y otra vez cada 2402 años terrestres. Este ciclo solar “largo” ha sido bautizado por la NASA como “ciclo Charvatova” en honor a Ivanka Charvatova, una física checa que estudia el tema. Al mismo tiempo, dentro de este ciclo “largo” también se producen variaciones constantes que repiten un patrón o ritmo, como si de un baile de tratara. Estas variaciones pueden ser de dos tipos: el ciclo regular y armónico (llamado “trebolar” debido a que el sol dibuja tréboles en su trayectoria dentro del centro del sistema) y el ciclo de trayectoria caótica (llamado así porque el movimiento del sol dentro del centro se vuelve “cucarro” y va desordenadamente hacia cualquier lado). Ambas fases se repiten una y otra vez siguiendo secuencias predecibles y de duración fija. Esto último es muy importantes, ya que al seguir un patrón regular es posible predecir en qué fase se encontrará el sol dentro de x años. ¿Y dónde está la relación con el clima?. Aquí viene lo bueno: cruzando la teoría SIM con los datos climáticos conocidos del pasado se ha descubierto una perfecta correlación entre la fase trebolar y períodos de calentamiento climático. Al mismo tiempo, las fases de movimiento solar caótico coinciden perfectamente con períodos fríos, tales como la “Pequeña Edad del Hielo” a la que hacíamos mención al comienzo. En síntesis, si aceptamos la validez de esta teoría podríamos predecir el comportamiento climático futuro a partir de las variaciones que experimentará la radiación solar como consecuencia de su movimiento alrededor del baricentro. ¿Interesante no?. LO QUE VIENE Si ha seguido con atención este artículo comprenderá inmediatamente lo que se viene para el futuro cuando lea lo siguiente: a mediados de los 90’s el sol entró en una fase de movimiento caótico. Eso significa que, de acuerdo a a la teoría SIM, nuestro planeta comenzaría una etapa de enfriamiento climático. El Dr. Theodor Landscheidt (autor ya fallecido pero que hizo predicciones climáticas acertadas hace algunos años) llegó a sugerir que lo que se nos viene, es un período de enfriamiento tal, que es posible que se vuelva a repetir una pequeña edad del hielo. Eso quiere decir que quizá veamos nuevamente el congelamiento del Támesis en la medida que nos acerquemos al mínimo de actividad solar pronosticado para el 2031. ¿Y cuáles son las implicancias para nuestra zona?. A decir verdad, si la teoría SIM resulta cierta el panorama no es muy positivo. Durante el siglo XX las temperaturas fueron, en la zona central de Chile, inversamente proporcionales a las precipitaciones. Dicho en fácil, mientras más frío menos lluvia. No queremos pintar un cuadro catastrofista, sin embargo, está dentro de lo posible que tengamos una sucesión de inviernos fríos y secos matizados con uno que otro año en que el fenómeno del Niño haga aumentar las temperaturas y la suma pluviométrica (pero incluso estos serían menos frecuentes). Nunca está de más considerar esta posibilidad dentro de la ecuación a fin de tomar las decisiones correctas respecto a las inversiones necesarias (por ejemplo en tranques y otras obras que permitan disponer de agua en los años secos), el destino productivo que se le dará a la tierra, la opción de contratar seguros para proteger la inversión agrícola, etc…. En palabras de Landscheit “no necesitamos esperar hasta el 2030 para ver si la predicción es correcta…Mucho antes de alcanzar el punto más bajo del desarrollo, debería hacerse manifiesta una tendencia declinante de la actividad solar y las temperaturas globales”. Pero hay más. Antes de su muerte en 2004, el profesor Landscheidt trabajaba para probar la conexión entre la cantidad de energía liberada por el sol (dependiente de los ciclos que hemos descrito previamente) y la actividad volcánica. Hasta ahora existe constancia que en la pequeña Edad del Hielo de los siglos XVII y XVIII los volcanes estuvieron sospechosamente activos. Esto no sólo se prueba a través de registros históricos sino también, a través del estudio estratigráfico de depósitos de ceniza volcánica en distintos lugares del mundo. Mientras no se haga un estudio acabado del tema debemos considerar esto último como una mera coincidencia. Todo científico sabe que si el fenómeno ‘B’ se produjo luego del fenómeno ‘A’ no necesariamente A produjo B; puede que incluso ni siquiera exista relación entre ambos fenómenos y todo se deba a una coincidencia. Esto se conoce como la falacia post hoc. Ahora, si en los próximos meses o años vemos en las noticias que entró en erupción el Villarrica, yo ya comenzaría a tomar más en serio la posibilidad. Si la sospecha de Landscheidt es correcta, veremos un aumento de la actividad volcánica de aquí al 2031 en que se producirá el mínimo solar. Al momento de escribir estas líneas, el ciclo solar número 24 (los ciclos solares “cortos” se registran desde 1755) está demostrando ser bastante moderado. Aún cuando se encuentra a su máxima intensidad, el sol muestra apenas un registro mínimo de manchas solares (las cuales son el indicador de actividad solar). En Enero del presente año, la anomalía térmica global (esto es la diferencia de temperatura del momento con respecto a la media entre 1979 y 2010) marcó un -0,01°C al mismo tiempo que Gran Bretaña pasaba por el invierno más frío en 40 años. Quizá todo esto sea casual y la teoría SIM no resulte correcta; o quizá las emisiones crecientes de dióxido de carbono del ser humano ayuden a contrarrestar el hecho que el sol caliente menos; el caso es que seguiremos atentos a las señales, solo el tiempo dirá. La ciencia no deja de sorprender por sus adelantos ni por lo ignorante que sigue siendo respecto al funcionamiento de la naturaleza. Por mi parte voy a abrigarme, ya me dio frío. ALGUNAS REFERENCIAS . Estado actual del sol y de la anomalía térmica en curso: http://wattsupwiththat.com/widget/ . “¿Un ciclo sin manchas solares?” . http://www.cosmonoticias.org/un-ciclo-sin-manchas-solares/ . “¿Pequeña Edad de Hielo En Vez de Calentamiento Global? Theodor Landscheidt. http://mitosyfraudes.org/Calen/LandsEspa.html . Entrevista a Ivanka Charvátová: http://www.mitosyfraudes.org/calen13/charvatova_entrevista.html . “Climategate: the final nail in the coffin of 'Anthropogenic Global Warming'?” En “The Telegraph” (artículo original en inglés): http://blogs.telegraph.co.uk/news/jamesdelingpole/100017393/climategate-the-final-nail-in-the-coffin-of-anthropogenic-global-warming/

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